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París, octubre de 2018. El Hôtel Drouot acoge una subasta. Un frasco elegantemente decorado con motivos florales me llama la atención. En el cristal, dos nombres grabados: JUANINA y COTTAN. Impulsado por la curiosidad, empiezo a investigar para descubrir la historia que se esconde tras este frasco. Así es como descubro la existencia de la Société Hygiénique, una casa de belleza que en su día fue floreciente, fundada en 1840 por un médico: el doctor Jean-François Arsène Cottan.
Para profundizar en mi investigación, me pongo en contacto con una experta en genealogía empresarial. Juntas logramos reconstruir la épica historia de esta casa emblemática de su época, y que sin embargo había caído en el olvido. Se recuperan las patentes de innovación, que luego se descifran a la luz de la ciencia moderna.
Lo que revelan va mucho más allá de una fórmula. Es el pensamiento de un visionario que, en una época en la que la cosmética, en la euforia de su auge, no obedecía a ninguna ley, situó la salud de la piel en el centro de su arte. Veo en ello un patrimonio intelectual precioso —y extrañamente contemporáneo— que solo esperaba ser despertado.